Salir de tu zona de confort

Salir de la comodidad y seguridad tiene sus costos y beneficios.

Un lugar que consideras que tiene un valor determinado, porque estás cómodo y seguro, porque se puede predecir las tareas o problemas del día a día, porque ya se tiene experiencia para resolver ciertas situaciones; ese lugar o conjunto de situaciones son lo que forman tu zona de confort.

¿Es bueno salir de la zona de confort?

¿Por qué cuesta salirse de esa rutina?

La zona de confort abarca todas aquellas situaciones en donde nuestra mente se siente protegida, cómoda y segura. Condiciona nuestras acciones y nos invita a no asumir riesgos por el temor y la ansiedad que genera lo desconocido.

En ésta zona todo ocurre sin sobresaltos.

No hay nada de malo en elegir quedarse en este lugar en donde tan cómodos nos sentimos, pero esta estabilidad que hoy elegimos, con el tiempo puede convertirse en una barrera que limita nuestro potencial.

Perseguir lo que nos hace feliz y salir en busca de oportunidades inevitablemente nos invita a abandonar la zona de confort. Las oportunidades no llegan solas y si siempre hacemos las mismas acciones corremos el riesgo de… obtener siempre los mismos resultados.

En este punto radica la concepción que Einstein tenía sobre la locura. Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes.

Hablar de expandir la zona de confort más que abandonarla, implica llevar a cabo acciones que no estamos acostumbrado a realizar y que tenemos que aprender.

La zona de confort es diferente para cada persona de acuerdo a lo que conciba como seguro, cómodo y placentero. Puede disminuir o aumentar su tamaño de acuerdo a las acciones que hagamos o dejemos de hacer.

Ampliamos su límite actuando a pesar del miedo que nos genera lo desconocido e incorporando nuevos conocimientos y nuevas formas de actuar. Este aprendizaje permite que poco a poco vayamos dominando nuevas áreas de conocimiento y por lo tanto ampliando los límites del lugar en donde nos movemos con seguridad y confianza.

Una cantidad de hechos vividos han permitido comenzar la expansión de nuestra zona de confort: la primera vez que nos subimos a una bicicleta, el primer día de escuela, el día que aprendemos a manejar, cada proyecto que iniciamos, los cambios laborales, los viajes, etc.

Sin dudas, aumentar la zona de confort requiere práctica, coraje y tenacidad.

Para salir de la zona de confort hay que hacer cosas diferentes :

  • desarrollar el liderazgo,
  • enfrentar miedos,
  • tener tu propio proyecto de negocio,
  • viajar por el mundo,
  • ayudar a la gente a tener mejor salud y calidad de vida.
Salir de tu zona de confort
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